David Bowie, eterna inspiración en la moda, y fuera de ella

Tres días después del lanzamiento de su último álbum (fecha que coincidía con su 69 cumpleaños), y semanas después de que Tony Blanks, uno de los críticos de moda más importantes, le dedicara una “carta de amor” en Vogue, David Bowie fallecía a los 69 años de edad, tras una trayectoria legendaria de casi cinco décadas.

“Como artista, no quería solo expresar mi trabajo, quería, más que nada, contribuir de algún modo a la cultura que estaba viviendo”, declaró una vez. Y así fue. Su influencia en la cultura le ha convertido en todo un icono.

Su capacidad de reinventarse y ser fiel a sí mismo al mismo tiempo inspiró la forma de vestir en todo el mundo, e incluso a aquellos encargados de dictar las normas del vestir. Desde Frida Giannini, que se inspiró en Ziggy Stardust para varias de sus colecciones en Gucci, hasta Jean Paul Gaultier, que seleccionó como temática para uno de sus desfiles a David Bowie, con sus miles de facetas, todas parte de su persona. Raf Simons le definió como algo más que una persona, como “una idea”, mientras que para Hedi Slimane, Bowie ha sido una inspiración durante toda su carrera.

Y es que él es ante todo eso, una eterna inspiración. David Bowie fue (y es) arte, y convirtió en arte su vida, incluso su muerte. Acercó al arte todo aquello que tocó, y la moda no fue menos. Creó tendencias, fue el impulsor de muchas otras, y fue siempre un paso (quizá muchos más) por delante.

Rebelde, misterioso, curioso e impredecible, pero ante todo, entendió mejor que muchos lo que era ser uno mismo, y aceptó todas las facetas que eso conlleva, probablemente sin darse cuenta. Tal y como cuenta Caitlin Moran en uno de sus artículos, David Bowie pasó de ser gritado por matones al sur de Londres por ser como era a ser admirado por eso mismo cuatro años más tarde. Dio libertad a la gente, y por lo tanto, dio libertad a la moda. Inspiró a muchos a ser quienes realmente eran, a expresarlo, a hacer cualquier cosa que quisieran simplemente porque les gustaba hacerlas, incluso si no podían explicar el por qué, incluso si no era bien visto por todos, incluso si no a todos les gustaba. “Si David Bowie puede hacer que ser David Bowie sea guay, tú puedes hacer que ser tú también lo sea”, decía Moran.

Impulsó el look andrógino, mucho antes de que estuviera bien visto. Algunos críticos señalan que parece que predecía el futuro, al menos en cuanto a moda se refiere. El debate que ahora se abre sobre si debería existir esa línea que separa la forma de vestir por el género, Bowie lo cerró hace mucho tiempo, porque para él nunca existió. Supo quién era e hizo lo que quiso, se reinventó y fue fiel a sí mismo, y para eso nunca deberían de existir normas.

Glam-rock en exceso, trajes de tres piezas con pantalones pitillo, pañuelos y bufandas, maquillaje (¿acaso alguien ha olvidado el mítico maquillaje a todo color para Aladdin Sane?), monos ajustados, plataformas, vestidos,… Michael Fiss, el diseñador del maxi vestido que Bowie llevó, lo llamó el man-dress, pero David nunca estuvo interesado en las líneas que separaban los géneros, porque ni siquiera era consciente de que tenía que haber una separación. Quizá fue eso lo que hizo que fuera capaz de impulsar a la sociedad a avanzar en cuanto a moda, esa naturalidad incluso para hacer cosas que nunca antes se habían hecho. Las tendencias cambiaron con él porque hizo creer a la gente que, como él, nuestra capacidad de reinvención también es infinita.

Camaleónico, pero nunca para fundirse con su entorno. Como Paul Trynka, quien trabajó como editor musical de David, dijo, “Bowie obliga al fondo a cambiar para imitarle a él”. Nunca aspiró a ser raro, ni original, simplemente utilizó su arte para expresarse y con él consiguió influir en el entorno, en la cultura, y por lo tanto en la moda, la cual, podemos afirmar, no sería lo que es hoy en día si él no hubiera existido.

El 11 de enero, su nombre invadía las redes sociales, acompañado de miles de tributos. Instagram estaba repleto de fotos tan variadas que eran muestra de que David Bowie “contiene multitudes”. “Él marcaba el ritmo”, se podía leer en twitter, acompañando a una de sus fotos como Ziggy Stardust, mientras que otros contestaban que él ni siquiera era consciente de que marcaba el ritmo, porque para él no había un ritmo establecido que hubiera que seguir.

“El mundo habría sido un lugar diferente si no hubiéramos tenido a David Bowie”, leía uno de los tweets con más retweets, y quizá eso resuma mejor que nada lo que David Bowie ha sido, es y será. Y es que él no vive solo por su música o todos los personajes que creó, vive en el impacto que tuvo en las vidas de miles de personas y vive en la fuente de inspiración que es para tantos; vive en muchas de las prendas que están en nuestros armarios, y vive en la creencia que tantos compartimos de que uno puede ser lo que quiera ser, y hacer lo que quiera hacer. Como señaló Caitlin Moran, “En momentos de duda, escucha a David Bowie” y vaya si lo haremos.

Nerea Maroto