La red carpet más aburrida de los últimos años

Un año más llegan los Oscar, y la alfombra roja vuelve a ser tan esperada como los premios. Una alfombra roja cargada por la polémica de #AskHerMore, una reivindicación de las actrices a la igualdad también en la alfombra roja, buscando no quedar reducidas a un vestido y que su carrera cinematográfica también sea objeto de las preguntas de los periodistas.

Quizá sea ese el motivo por el que todas las asistentes llevaban estilos muy similares, y apenas tendencias recientemente vistas en pasarela. Es cierto que no se ha tratado (ni se trata todavía hoy en día) de igual manera a hombres y mujeres en la alfombra roja, y quizá pase por ahí la solución, junto con el ver más allá, junto con la búsqueda de los periodistas de cosas más importantes que la ‘manicam’, por ejemplo. Pero lo que no hay que olvidar que la moda es un sector más, que no se opone al feminismo (incluso ha sido muchas veces impulsado y reivindicado mediante esta), que esta y cine se nutren mutuamente, y que los Oscar (entre otros premios) no serían lo que son sin la alfombra roja.

Quizá ha sido este deseo de reivindicar el #askhermore lo que ha hecho que los vestidos escogidos hayan sido bastante similares. El veredicto de la crítica ha sido claro: “vestidos demasiado correctos, insípidos”, “la red carpet más aburrida de los últimos tiempos”. En esta ocasión, no ha habido peores y mejores vestidas, sino que ha habido looks más aburridos, y menos aburridos.

La entrada de Felicity Jones en un increíble diseño de Alexander McQueen hizo que se giraran cabezas, Margo Robbie (en Saint Laurent) fue muy aplaudida por su sencillez y elegancia, al igual que Rosamund Pike en un Givenchy rojo, pero ninguno de estos vestidos es especialmente destacable, ninguno de estos vestidos pasará a la historia, ninguno de ellos se recordará el año que viene. Muchos dicen que los looks que impactaban son los del Hollywood clásico, los de Grace Kelly o Audrey Hepburn, entre otras. Pero, ¿quién no recuerda el Prada azul que vistió Lupita Nyong’o el año pasado? ¿O el Dior que vistió Jennifer Lawrence (y que le consiguió un contrato con la firma) cuando ganó el Oscar hace dos años? Por poner ejemplos recientes. Sin embargo, de este año, no se recordará ninguno.

En el caso de los hombres, apostaron por el color. Pocos son los que se decantaron por el negro. Jared Leto en color lavanda o Ansel Elgort en azul eléctrico, entre algunos de los más aplaudidos.

Nerea Maroto